Favoritos, pizza

Vota tu relato favorito de mayo

Por fin tenemos a los finalistas del mes de mayo, con la palabra #pizza. En esta ocasión ha habido empate entre el 4º y el 5º puesto, por lo que hay cinco finalistas en lugar de cuatro como cada mes. ¡Es hora de que el público decida cuál es su favorito!

Filosofía culinaria (Carlos BG)
L’effetto della pizza croccante (ICMarja)
Operación (Dani de Castro) << ¡Favorito!
Piña, supongo (ICMarja)
Pizza muy hecha (Gida)

La encuesta se cerrará el jueves 25 de junio por la noche.
¡Mucha suerte a los finalistas y gracias a los que votáis!

Os recordamos que los autores finalistas no deberán compartir la encuesta o la página en redes sociales ni pedir votos expresamente, por respeto al resto de finalistas.

 

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Daniel de Castro, pizza

Operación

El paciente está abierto y listo para la extracción. El doctor Martín ha hecho esto cientos de veces, pero lejos de ser pura rutina, es una de las intervenciones más complicadas a la que se ha enfrentado. Por suerte, es todo un experto en la materia y confía plenamente en su habilidad y pulso firme para extirpar el tumor sin dañar ningún órgano a su alrededor.

— Sudor.

La enfermera le limpia la frente. Una gota de sudor se ha deslizado lentamente hasta su ojo, haciéndole perder la concentración durante un microsegundo, pero ya no hay vuelta atrás. Martín ya ha metido las pinzas, coge el tumor con ellas y…

¡MEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEC!

— ¡Papááááá! —El portazo le ha hecho perder toda la concentración.

— Ya ha llegado la cena, vamos.

— ¡Bien! ¡Pizza! —El doctor Martín sale corriendo del quirófano. El paciente, con su nariz roja encendida, yace inerte sobre la mesa de operaciones.

Daniel de Castro

Chrystia Van Tassel, pizza

El poder del Pensamiento Positivo

Victoria creía firmemente que todo lo que pasa en la vida sucede por Algo, obedece a un Propósito. La gente que no lee la sección de sucesos de los periódicos suele pensar así.

Por eso, cuando aquel día salió a comprar una pizza para la cena y conoció a Ángel, no le cupo duda de que iba a jugar un Papel Significativo en su vida. Mientras ojeaba los papeles del seguro y mordisqueaba una porción de la pizza que le había traído al hospital, supo que se trataba de alguien especial. ¿Cómo si no iba a haber recordado la pizza que ella llevaba aquel día en las manos? Hay que ser una persona excepcional para quedarse con esos detalles, con todo el destrozo del parabrisas, la gente gritando y la sirena de la ambulancia yendo de un lado a otro.

¡Y ella había tenido la suerte de conocerlo!

Chrystia Van Tassel

Kualdam, pizza

Esas tradiciones tan nuestras

Aún me acuerdo de cuando nos desahuciaron. De pronto, sin darme ni cuenta, me vi dando tumbos por la ciudad como un cartero o el envoltorio de un chicle. No tenía adonde ir, y los muros de cemento y tocho eran demasiado duros para mí.

Decidí probar suerte en el campo. Después de pasar algunas noches oscuras, frías y decididamente extrañas, finalmente acabé en una especie de masía.

Era un lugar muy agradable, antiguo y tradicional. Su propietaria, la Roser, que vivía sola, me explicó que casi nunca recibía visitas, pero que estaba encantada de acoger a un pobre trotamundos sin familia como yo.

Me comí una deliciosa pizza que Roser preparó en su tradicional horno de piedra, y ya los vapores del sueño me nublaban el juicio cuando vi que ella abría la portezuela de una pequeña jaula tamaño dóberman que había arrastrado trabajosamente hasta el salón…

Kualdam

Chus Rodríguez, pizza

Una superficie deliciosa

La geometría siempre resultó complicada para mí. Y allí estaba yo ahora, ante la mirada despectiva de un empleado insolente que me interrogaba agobiándome con su urgencia. ¡Qué sabía yo de áreas y superficies geométricas!, si hacía años que había abandonado mis estudios por un trabajo eventual en Mercadona…
En vista de que desconocía este dato, insistió preguntándome por el diámetro. Mi cara debía de ser un poema, porque parece que se ablandó. Pero inmediatamente me atropelló de nuevo con otra pregunta.
– ¡Claro que sé multiplicar! Y 3,14 es un número decimal, –le contesté airada– ¿o cree que soy tonta? Algunos lo llaman π, fanfarroneé algo crecida.
–Bien, pues decídase de una vez. Hay quince personas detrás de usted.
–Mire, hágala del tamaño que usted quiera, pero por favor, que la pizza no lleve cebolla.

Chus Rodríguez

ICMarja, pizza

L’effetto della pizza croccante

Montessori conducía la Vespino NL como si fuera una Harley Davidson. Llevaba el casco colgado del codo porque se ganaba la vida usando el brazo derecho, y la seguridad era lo más importante. Montessori era duro. Montessori era todo pelotas.
El edificio era un adusto cubo de ladrillo. El hombre que lo esperaba en el piso superior, también lo era.
Bajó de la moto, encendió un pitillo arrugado y cogió las cajas de pizza del contenedor trasero.
Subió dos pisos. Tres.
—¿Y Fellini? —preguntó el tipo enorme cuando Montessori dejó las cajas sobre la mesa.
—En el río.
El gordo estaba de espaldas, frente a la ventana. La cara en sombras, un puro consumiéndose entre sus dedos. Asintió.
—¿La pasta está en las cajas?
—En la de abajo. En la otra hay… pizza. Su preferida, capo.
El gordo sonrió.
—Los detalles. Por eso eres el mejor.
—Lo soy —aseguró Montessori.

ICMarja

Gida, pizza

La pizza de su vida

– ¡Oído cocina!
Esa fue su respuesta tras escuchar el pedido. Esta vez quería que fuese diferente, la mesa era especial, allí estaba sentada aquella chica que desde la adolescencia inundaba su corazón.
Cogió una de las masas que tenía preparada reposando en el cajón. Empezó a estirarla con una peculiar forma de corazón. Le puso todo lo que ella había pedido con un toque extra de queso, un poquito de piña que le daba un aire exótico (y sabía que a ella que encantaba) y unos pétalos de rosas rojas para decorar. ¿El resultado? Una pizza hermosísima y original, con una masa extra crujiente y un poquito de amor.
Después de comer eso ya no se podría resistir y caería rendida a sus brazos.
Maldita la hora en que el camarero decidió equivocarse y llevarle su emotiva obra de arte a la prima fea de su mejor amigo.
Hoy por hoy están casados… eran otros tiempos.

Gida