Favoritos, payaso

Vota tu relato favorito de julio-agosto

EDITO: Desempatamos el resultado gracias a las votaciones previas de nuestro querido jurado.

Debido a la poca participación de relatos esta vez también son tres los finalistas del mes de julio y agosto:

El golpe de Stanislavski (ICMarja)
La metamorfosis (Home_r) << ¡Favorito!
Una sonrisa puntual (Chus Rodríguez)

¡Mucha suerte a los finalistas y gracias a los que votáis!

Os recordamos que los autores finalistas no deberán compartir la encuesta o la página en redes sociales ni pedir votos expresamente, por respeto al resto de finalistas.

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Home_r, payaso

La metamorfosis

¿Dónde coño están mis gafas? Ah, aquí están. ¡Cojonudo! Una peluca roja horrible, una nariz enorme a juego, la cara pintada de blanco con unas gruesas cejas negras enarcadas, los morros de color rojo putón, un buzo de lentejuelas con botones gigantes azules y zapatos del noventa. ¡Hasta me han dado el cambiazo con estas gafas de notas musicales! ¿Quién habrá sido el hijo puta que me ha vestido de payaso mientras dormía? ¡Con lo que los odio! ¡Mierda! El maquillaje no se va. ¡Venga, joder, que hoy por fin me caso! No hay forma de quitarse el jodido traje. Se ha roto la manga. ¡No puede ser! ¿Otro traje idéntico debajo? Y debajo de ese, ¡otro! ¡Y otro! ¡Y otro, y otro, y otro! ¡Hasta me han pegado los zapatos a los pies! ¡Qué cabrones! ¡No me puedo casar así! ¡Ja ja ja! ¡Tiene gracia! Pero, ¿qué me pasa? ¿Y por qué tengo tantas ganas de irme de fiesta ahora? Perdóname, Almudena.

Home_r

ICMarja, payaso

El golpe de Stanislavski

Ensayó una sonrisa. Lo hizo con una carencia total de humor o empatía, tan solo tensando los músculos faciales mientras su mirada vacía atravesaba el espejo.
Recuperando su sobrio gesto habitual, tomó el maquillaje blanco y lo extendió por toda la cara, cubriendo la barba de tres días meticulosamente, antes de pasar al carmín.
Todo el mundo llevaría máscara. Era más sencillo: usar, tirar y correr.
No era suficiente.
Por eso la mayoría dudaba a la hora de trabajar con él. Su obsesión por el Método teatral siempre acababa convirtiendo la tarde en algo digno de recordar, ya fuera de la forma apoteósica o de la patética.
Cuando hubo terminado recogió la bolsa de deporte y se metió la pistola en la parte de atrás del pantalón.
Volvió a probar. Esta vez la sonrisa salió perfecta.
Cuatro payasos entrarían en el banco, pero solo uno daría una función realmente digna.

ICMarja

payaso, xenaga

Los payasos no pueden correr

Nuestra relación no es muy profunda, ni yo sé cuando es su cumpleaños ni ella sabe cuando es el mío. No invitaríamos a un payaso en el aniversario en el que nacimos ni nunca nos haríamos una tarta la una a la otra. De vez en cuando nos besamos o vemos pelis en su casa, normalmente de miedo, mientras su madre nos prepara palomitas y aparece por sorpresa cada vez que puede.
A veces creo que nos estalla el corazón, otras que da igual si no nos vemos en lo que queda de nuestras vidas porque no será relevante para ninguna de las dos, seríamos solo recuerdo, lo que llevamos siendo desde que nos conocemos.
No hemos llegado a más, me mira y sin más me da un beso que dice que hemos terminado o que nunca hemos empezado.

xenaga

Chus Rodríguez, payaso

Una sonrisa puntual

Tomás, un vecino mío, simpático como no hay otro, afectado por la crisis, ha cambiado de profesión. Antes vendía frutas y verduras, y mientras despachaba pimientos y melones te colocaba algún chascarrillo o algún chiste al caso. Y siempre provocaba sonrisas, cuando no carcajadas, entre la clientela de su concurrido local.
Pero ahora Tomás se ha reciclado, se ha metido a payaso. Un payaso pintoresco, raro de definir. Se parece a todos ellos y no se asemeja a ninguno. Y es que, este frutero metamorfoseado, ahora recorre las salas infantiles de los hospitales con su inconfundible nariz roja y su envidiable simpatía. Sabe arrancar como nadie la sonrisa de los pequeños, que lo esperan a diario entre cables, monitores y agujas hipodérmicas. Sólo él consigue neutralizar por unos minutos todos esos aparatos que los rodean y consigue sacarles sonrisas. Luego ellos le despiden satisfechos, con aplausos generosos y eternos. Todos los niños le adoran. Mi hijo cada vez más.

Chus Rodríguez

Laura Cheeshi, payaso

El último show

– Hijo mío, estás hecho un payaso, todo el día haciendo el tonto.
– ¡Carlitos! ¡Basta ya de hacer el payaso que distraes a toda la clase!
– Sr. Vila, abandone el aula, no tengo por qué aguantar a un payaso en el aula.

“Sí, toda mi vida siendo un mamarracho, pero éste ingeniero de minas se ha especializado en explosivos, y tras cometer el mejor jodido robo de toda la historia con mi banda, voy a volar en pedazos el Banco de España. Hemos burlado y noqueado a todos los guardias, desactivado las cámaras de seguridad, bloqueado el sistema de inundación por el agua de la Cibeles al acceder a la cámara acorazada, y todo con un asombroso éxito.
Si toda esa gente que en algún momento me ha replicado con tanto desdén supiera lo que he conseguido, se iban a cagar.”

– Bueno, camaradas, ¿preparados para pulsar éste precioso botón rojo? Esta noche va a haber fuegos artificiales en Madr…

***ZZZZZUMMM… ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG!***

– Franco 1 a Franco 2, ¿todos abatidos?
– Franco 2 a Franco 1, cuatro tiros en toda la frente. No sé qué cojones se creía éste puto payaso…

Laura Cheeshi