Favoritos, monos, Palabra obligada

Vota tu relato favorito de Enero

Este primer mes de 2015 ha sido muy difícil para nuestro jurado pero por fin tenemos a los finalistas:

El líder (Chus Rodríguez) << ¡Favorito!
Evolución (Dani Keral)
Final conciso (Aida)
Picor en cero (Kualdam)

¡Ha llegado la hora de que el público decida quién es el favorito! La encuesta se cerrará el próximo martes día 17.

¡Mucha suerte a los elegidos y muchas gracias al resto de participantes por seguir colaborando con nosotros!

Os recordamos que los autores finalistas no deberán compartir la encuesta o la página en redes sociales ni pedir votos expresamente, por respeto al resto de finalistas.

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Iván Gallego, monos

Iniciación

Mi memoria es vieja y ya no recuerda las cosas como hacía antes, pero sí recuerdo que mi viaje comenzó cuando entré en Egipto en busca del Brujo. En realidad no era tal, sino un protector de los conocimientos herméticos y adorador de Tot, así que más bien alquimista.

Fui guiado a través de un laberinto de callejuelas esculpidas en ladrillo de adobe hasta que me hicieron pasar a una casa. Dentro me recibieron a gritos un par de monos que huyeron trepando a las espaldas de un anciano, este los bajó cuidadosamente y me dedicó una sonrisa mientra se acercaba.

Cogió mi mano y observó la palma señalando una de las líneas con su dedo, me miró y preguntó: -¿Quieres cambiar tu destino? Mi respuesta afirmativa hizo que el viejo cogiera una daga y marcase una nueva línea donde antes estaba mi destino.

Tu viaje te ha traído hasta mi, ¿También quieres cambiar tu destino?

Iván Gallego

monos, poramoralarte

Instinto animal

La sangre me hierve como el agua del mar en verano. Como tu sal. Se me eriza la piel si te oigo respirar. Mis sentidos se dejan llevar guiados por tus manos de terciopelo. Bendito instinto animal. Orangután.

Nunca había sentido esta necesidad imperiosa de tus gemidos en mi oído. De tu aliento cerca de mi boca pidiéndome más. Jodido instinto animal. Primate. Simio.

Tu olor que impregna la habitación y hace que mis manos se vuelvan locas dentro de ti. De tu calor. Macaco. Antropoide.
Me podéis llamar de la forma que convengáis. Pero este instinto animal corre por mis venas sin poderlo parar, como por las tuyas. Todos somos monos. Deseosos y anhelantes.
Maldito instinto animal.

poramoralarte

ICMarja, monos

Parasitismo cognitivo

Erin volvió a su hogar después de un duro día lidiando con el programa de comunicaciones entre humanos y monos.
Allí le esperaba Sinfo, su hermano, que se había retirado del mismo después de varios meses de intentos infructuosos de integrarse en el grupo de estudio.
—¿Novedades? —preguntó él.
—Bueno —respondió ella, frunciendo el ceño—, tengo malas noticias. Han desarrollado ciertas herramientas nuevas. Están mejorando.
Sinfo bajó la cabeza, frustrado y deprimido.
Todos confiaban en que el programa ayudase a encontrar la razón por la que los especímenes se estaban volviendo más inteligentes mientras ellos perdían la razón, pero cada día que pasaba se sentían más estúpidos y no podían hacer nada para evitarlo.
—Lo siento —susurró Erin.
Se descubrió mirando con apetito los bichitos que había en el pelo de su hermano y sintió mucha vergüenza.
Agitando la cola, nerviosa, trepó a una rama. Necesitaba descansar un rato.

ICMarja

Calketh, monos

Devuélvemela

Cada día se repite la misma historia. Nos jugamos el tipo para sobrevivir en esta jungla acristalada. La rivalidad entre los miembros de la manada se acentúa con el paso de las generaciones y no queda cabida para la compasión o la benevolencia.

En nuestro grupo de monos se comienza a vislumbrar un futuro no demasiado prometedor. Quizás tenga que ver con la evolución pero estoy seguro de que hay algo más. Algo que nos impulsa a ser más competitivos con el propósito de alcanzar nuestros objetivos. Solamente espero que estas líneas sirvan para arrojar algo de luz sobre mi situación actual.

Hace un par de días, en la frutería que solemos frecuentar, un compañero, leal hasta ese momento, se llevó la manzana más brillante antes que yo.

Calketh

Home_r, monos

Cheshire es un mico

Nicodemo Prometeo arroja un guante al lector al poner a prueba la paciencia de éste con una novela desafiante que explora, desde una perspectiva muy original, una historia de amor de imprevisibles consecuencias para la raza humana. El escritor sale vivo del lance gracias a su demostrada habilidad para jugar con los puntos de vista. Crear folletines a partir de la nada más absoluta está sólo al alcance de los dioses. Sin duda, Prometeo lo es pues consigue que no podamos dejar de leer sus desvaríos. En esta ocasión, el autor emplea 1714 páginas en narrar el viaje alucinógeno que sufre una pareja de monos recién casados tras ingerir una tortilla de boletus en mal estado mientras servían de conejillos de indias en las pruebas del nuevo programa de realidad virtual que facilitará el trabajo, en un futuro no muy lejano, al gremio de la carpintería metálica. Un más difícil todavía para este experto en simios con fobia a los argumentos triviales.

Home_r

Dani Keral, monos

Gabinete de crisis

A Charlie y a la libertad.

Estaban todos:
Alá, Brahma, Wiracocha, Shiva.
Amón-Ra, Zeus, Vishnú, Odín, Osiris.
Quetzacoatl, Yahvé, Buda y Hunab Ku cerrando el círculo.
-Es la única solución –decía Brahma- esto ha pasado los límites.
-Pero acordamos no meternos en la Evolución Natural, solo zarzas ardiendo y esas cosas. Además, ellos saben que esto no va a así –contestó Yahvé.
-Sí, por eso siguen creyendo que el mundo se creó en siete días, lo de las diferentes castas, las guerras santas… -añadió Wiracocha.
-Bueno, lo que está claro es que se nos ha ido de las manos –concluyó Alá, silencioso durante la reunión. -Nunca hemos hecho por pararlo. No han demostrado dar la talla, merecen un cambio evolutivo.
-Pero… ¿así, sin más, castigando a ateos por pecadores? –contestó Yahvé.
-Hasta que se den cuenta.
Se hizo votación: Once a favor, una abstención. Estaba hecho.

En ese instante, 259 madres daban a luz en la Tierra.
Todos los nacidos eran monos.

Dani Keral