abismo, Favoritos, Palabra obligada

Vota tu relato favorito de Noviembre

Los cuatro mejores relatos para el jurado de Palabra Obligada del mes de noviembre y protagonizados por la palabra “abismo” han sido los siguientes.

Cuerpo a tierra (Chus Rodríguez)
Exageraciones (Charo Anadón) << ¡Favorito!
La gran ciudad (xenaga)
Pa lo que nos queda… (ICMarja)

Ahora os toca elegir a vosotros el favorito. La encuesta se cerrará el próximo viernes día 19 de diciembre.

¡Mucha suerte a los elegidos y muchas gracias al resto de participantes por seguir colaborando con nosotros!

Os recordamos que los autores finalistas no deberán compartir la encuesta o la página en redes sociales ni pedir votos expresamente, por respeto al resto de finalistas.

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abismo, Rosa Cartón

El plan perfecto

El móvil suena por décima vez, pero su cabeza no logra descifrar el sonido. Hay un abismo entre la realidad y sus recuerdos. Abre los ojos intentando ver algo que le diga dónde está y si está vivo, pero solo ve oscuridad y un haz intenso de luz que se cuela por la persiana, que le indica que es de día. Mira el móvil y ve las llamadas perdidas de Marcos de hace una semana.
-¿Marcos?, joder, no recuerdo nada.
Entonces recibe un mensaje al móvil.
-Llámame, necesito saber de ti después de lo que pasó, tengo que hablar contigo, Marcos sigue grave y no fue culpa tuya.
Al instante, se levanta sobresaltado del sofá y sube la persiana. Sus ojos miran a través del cristal y vuelve la vista a la habitación: un sofá, 5 botellas de alcohol y una pistola. Sigue sin recordar nada, pero algo le hace pensar que todo salió como planeó, o eso empieza a recodar.

Rosa Cartón

abismo, Chus Rodríguez

Cuerpo a tierra

Sólo quiero despertar de este extraño sueño y abandonar este interminable tormento. Pero sigo cayendo en un abismo profundo, eterno, sin fondo. Presiento que el fin nunca llega, quizá porque no existe. La caída es rápida, aunque el tiempo no cuenta. No estoy sola, el vértigo es un agudo punzón que me acompaña y me tortura. Y en ese derrumbe vital veo pasar sucesos vividos y gente que me observa. Todos me abren paso, nadie me retiene. Quizás alguien intenta tenderme su mano, pero no hay tiempo, el leve roce impide el auxilio.
Al fin un repentino impacto detiene la caída y desmaya mi ser. Pero no siento dolor, todo es quietud y silencio.
Ya no siento el aire a mi alrededor, solo tierra, ¡bendita tierra! Ahora reposo en paz, impasible y serena. Ahora la tierra que me soporta, me afianza, me aferra y me conforta.

Chus Rodríguez

abismo, xenaga

La gran ciudad

– Repítelo -dijo en voz baja.
Los puños le temblaban, las lágrimas resbalaban por su piel.
– ¡¡¡Repítelo y me iré!!! -le gritó con rabia. Los ojos cerrados, la fuerza yéndosele por la boca.
– Hubo un tiempo en el que te quería…
Solo el silencio contestaba a sus súplicas… El abismo de no saber.
La habitación a oscuras, el ruido de la gran ciudad que solo era un murmullo de coches y gente medio borracha que estaba y no estaba, como en un flash.
Solo ellos dos y uno ya no estaba en aquella habitación.
Hacía tiempo que estaba muerto y que las botellas de alcohol rodeaban su cuerpo, nadie entendía cómo el olor no había alertado a los vecinos pero quién iba a pensar que aquel otro chico era un asesino.

Xenaga

abismo, Raúl Gil

El beso que no te di

Nunca fui demasiado intrépido. Sin embargo, tuve mi momento. Todo empezó una calurosa tarde de verano cuando rompí mi timidez y me presenté de la forma más inverosímil. Debió gustarte, pues me correspondiste. Y todo cambió.
Hazañas que antes eran imposibles, entonces las lograba sin mirar. Bueno, mirándote a ti.
Momentos que antes eran solitarios, entonces estaban llenos de caricias. Bueno, estabas a mi lado.
Situaciones que antes eran complicadas, entonces no tenían importancia. Bueno, solo me importabas tú.
Pero nunca fui demasiado intrépido. Y todo se esfumó con el beso que no te di. Y caí en el abismo. Y aquí estoy.

Raúl Gil

abismo, ICMarja

Pa lo que nos queda…

Estaba tan nervioso que se le escapó un pedo, y le dio por reír. Así estaba el tema.
Ay, si le viese su madre.
Mirase donde mirase, estaba rodeado por un abismo infinito.
Pero bueno, no iba a pasar lo que le quedaba de vida lloriqueando o lamentándose.
Se puso a recordar todas las gamberradas que había hecho en el colegio, y empezó a partirse de risa él solo. Buf. Menudos eran.
Había perdido completamente la comunicación con la estación espacial.
Se puso a hacer posturitas de superhéroe, pero el traje tenía limitadita la movilidad.
¿Cómo cuánto oxígeno le quedaba? ¿Cinco minutos? En cinco minutos podría recordar algún sketch de aquel dúo cómico que tanto le gustaba.
Aquella carcajada no la oyó nadie. Que malos eran, los jodíos.
En fin, a ver, un último chiste para irse con una sonrisa en la boca.
Hostias, ¿cómo era el del murciano?

ICMarja

abismo, Murgi

Famous last stupid words

Nada más le quedaba, nada más que lo puesto y el último 40% de batería en ese maldito smartphone. Delante una caída de más de 100 metros, detrás el incesante y veloz tráfico de aquel puente de autovía, “a ver si alguno pasa lo suficientemente cerca para tirarme”, pensaba. Quería sacar una foto de sus últimos pensamientos, del precioso paisaje que el atardecer reflejado en el mar junto a ese antiguo faro proyectaba en su retina, así que cogió su teléfono e inmortalizó el momento subiendo una última foto a Instagram cuyo título rubricaba “famous last words”, estúpida hasta el último momento. Una última comprobación, foto enviada y repaso mental a todos los cabos que quería dejar atados antes de acabar con todo. Cerró los ojos e, imaginándose una vez más en los brazos de ella, saltó al abismo que con tanta ansia la esperaba.

Murgi