Rosa Cartón, tiempo

¿Tomamos un café?

Rutina de un héroe que se acaba al amanecer, cuando todo el mundo despierta lejos de las silenciosas sombras que se esconden detrás de trajeados zombis hambrientos.
Miradas que se cruzan mientras el café deja su aroma por la cocina, es el único que permanece allí más de media hora, mientras las vidas frenéticas pasan sin dejar huella, de puntillas y enchufadas para no quedarse sin batería.
Años desiertos, regalos en cada rincón y fechas señaladas, rosas rojas con notas copiadas de cualquier texto sin trasfondo.
Anillos que se escurren entre los dedos o quedan olvidados en baños de alejados bares. Tazas vacías de un café que parecía unir lo único que no se regalaban: su tiempo.

Rosa Cartón

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abismo, Rosa Cartón

El plan perfecto

El móvil suena por décima vez, pero su cabeza no logra descifrar el sonido. Hay un abismo entre la realidad y sus recuerdos. Abre los ojos intentando ver algo que le diga dónde está y si está vivo, pero solo ve oscuridad y un haz intenso de luz que se cuela por la persiana, que le indica que es de día. Mira el móvil y ve las llamadas perdidas de Marcos de hace una semana.
-¿Marcos?, joder, no recuerdo nada.
Entonces recibe un mensaje al móvil.
-Llámame, necesito saber de ti después de lo que pasó, tengo que hablar contigo, Marcos sigue grave y no fue culpa tuya.
Al instante, se levanta sobresaltado del sofá y sube la persiana. Sus ojos miran a través del cristal y vuelve la vista a la habitación: un sofá, 5 botellas de alcohol y una pistola. Sigue sin recordar nada, pero algo le hace pensar que todo salió como planeó, o eso empieza a recodar.

Rosa Cartón

cárcel, Rosa Cartón

Rejas de papel

Rejas que se desvanecen al amanecer, teñidas de sudor y frío.
Sombras que esperan cada noche, para entrar en mi mente,
desgarrando la calma y alterando el olvido.
Ni el tiempo pudo encontrar la llave que un día tiraste al infinito mar,
dejándome dentro de una eterna cárcel de recuerdos.
Rejas que reaparecen con cada olor que hace cerrar los ojos ,
aflorando segundos de una memoria sombría.
Encerrada en libertad contigo pero sin ti,
buscando en el silencio, restos de aquellas palabras,
reales o imaginarias, que se escurren entre los dedos.
Prisión que lleva a la locura de una desvirtuada realidad,
barrotes que aparecen y desaparecen como por arte de magia,
en definitiva, viviendo en una cárcel de rejas de papel,
que esperan ser cortadas, quemadas o arrancadas para siempre.

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almohada, Rosa Cartón

Crónica de una almohada

Te conozco desde siempre y como dirías tú, siempre estuve ahí, escuchando todo aquello que me quisieras contar y siendo testigo de lo que me quisiste esconder, pero hoy confieso que siempre lo supe. Compartí tus primeros sueños y pesadillas, tu primer desamor, tu primer viaje y tu gran amor. Viví contigo tus noches de insomnio, llenos de problemas, que me llegaban alborotados y me costaba días ordenar, clasificar y entender.
Cada noche te esperaba para estar contigo, entre sueños te hablaba y te preguntaba sobre las piedras del camino, las puertas y las ventanas que se abrían y cerraban, sin querer me estaba convirtiendo en ti, sentía como tú y a veces intentaba hacerte ver que no todo era como me contabas, tan solo tenías que dejar entrar la luz que iluminara la habitación, pero aquella noche fue distinta, aquella noche te despediste de mí, tu almohada.

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espejo, Rosa Cartón

Confianza perdida

Se miraron por séptima vez y se giraron para no volver a cruzar sus caminos. El volcán se fue enfriando por fuera a la vez que aún seguía vivo por dentro, latente, a la espera, como manos ansiosas de recorrer lugares prohibidos. Frente al espejo del cuarto de baño, miraba como sus lágrimas caían por sus mejillas sin poder controlarlas, furtivas se escapaban resbalando por su cuerpo desnudo y vulnerable. Un golpe involuntario de rabia hace caer el espejo al suelo, quedando su reflejo fragmentado y encontrando la respuesta a la pregunta que en su mente se repetía continuamente, ya no había nada que hacer, el espejo ya nunca volverá a ser el mismo.

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infierno, Rosa Cartón

Feria de Córdoba PD: Calle del Infierno

Ayer pasé por la Calle del Infierno, y el año pasado y el anterior. Creo que no recuerdo año de mi infancia que no deseara pasar por esa Calle, llena de luces, tentaciones y ruidos ensordecedores. Ahora lo recuerdo y me vienen a la memoria colores, muchos colores en forma de globos, vestidos y atracciones de feria, envueltos en olores típicos que te hacen decir: Estoy en la Feria.

Momentos para divertirse, quedar con la familia y amigos y olvidarse de todo por un rato. Qué infierno más dulce, aunque atravesarlo en hora punta suele ser todo un desafío. El infierno como castigo, pero en estos casos, que no te llevaran a la Calle del infierno, eso sí que era todo un castigo digno de ser recordado y de volver bueno al más malo y travieso.

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metamorfosis, Rosa Cartón

Crisálida

Se olvidó de cerrar la puerta, y ya el futuro dejó de ser la suma del pasado y presente. Presagios de oscuros momentos, llenos de soledad, de ojos rojos y tiempo que se escurre como agua entre las manos. Capas y capas de aislante, alrededor de su cuerpo y su mente, como crisálida suspendida, reposo agónico que desespera.

Pero se olvidó de cerrar la puerta a tiempo, a tiempo para olvidarse de él, de no verlo pasar y de no sentir como destruye todo lo que le rodea, a tiempo para dejar entrar suavemente una mano que tire de él, que encienda la luz dentro de su crisálida y que haga posible la gran ansiada metamorfosis, para convertirse en esa persona capaz de conseguir lo que se proponga, capaz de luchar y no rendirse aún cuando lo difícil nos rodea y nos aísla de la vida, esa que nos ha tocado vivir junto a las personas que siempre están ahí, aunque no las veamos.

Rosa Cartón