almohada, Lalo Barker

Respuestas…

Despierta a media mañana, recostado en su cama deshecha, intenta abrir los ojos pero un dolor repentino le avisa de la resaca que le espera, se toma la cabeza con ambas manos y se sienta, ve la hora, es tarde, tiene ya dos meses jubilado, está divorciado, por lo que la hora realmente no le importa.

Levanta una botella tirada para darle un trago, sintiendo cómo el líquido le raspa la garganta, toma su cartera y ve que no tiene dinero, lo último que recuerda fue que recibió su pago y se fue directo a una cantina donde pidió una botella y después… Ya nada recuerda.

No ha pagado la renta, la luz ni el agua y ya se quedó sin dinero, frustrado se dejó caer de nuevo en la cama, cayendo en su almohada mientras toma la otra para taparse la cara, de pronto su cabeza se llena de respuestas… Cuando siente el aroma de un perfume barato llenar su cabeza.

Lalo Barker

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espejo, Lalo Barker

Nada que contestar…

Qué forma tienes de decepcionarme siempre, has perdido todas las oportunidades que te he conseguido, has fracasado en todas las relaciones que has intentado, siempre me quieres culpar de todo lo que te ha pasado, a mi no me puedes engañar, vete a otro lado a llorar, si estas así, es solo por tu culpa, de nadie más…

Pero qué me vas a decir, no tienes nada que contestar, cansado estoy de darme cuenta que nada gano con reclamar, después de todo, para qué me quejo… Si solo eres un reflejo en el espejo.

Lalo Barker

espejo, Lalo Barker

Del hechizo de tu imagen indiferente…

Ver tu imagen embriagada del narcisismo con el que la veneras, es tan apasionante, que sin darme cuenta quedo prendido a la perfección que la genera…

Tu reflejo provoca sentimientos encontrados, tan frágiles, como el espejo que lo proyecta y tan fuertes, como el marco que lo sostiene. Es ofuscante el sentir, cómo el menor movimiento de tu boca exalta todos mis sentidos… Y cómo la indiferencia de tu mirada provoca la muerte de cada uno de ellos.

La tentación de tocar el espejo, cuando tú ya no estás es mucha, imaginándome que va a contener el calor del rostro que antes reflejaba, sin saber que al hacerlo, sólo voy a encontrar la frialdad y dureza, que sólo la realidad provoca.

Ahora sólo veo en el espejo, la ausencia de la imagen venerada, sustituida por la frustración reflejada, de quien está consciente de que no va a llegar a nada más… Que el solo verse con un brazo extendido, tocando un espejo vacío.

Lalo Barker

infierno, Lalo Barker

La familia perfecta

Qué helados son nuestros labios, en estos besos obligados por la inercia de la costumbre en nuestra vida rutinaria, el frío del desinterés al tocarse nuestras manos, es sólo el reflejo de tantos años de vivir una vida que desde el inicio nunca fue compartida, nuestros cuerpos duermen juntos, obligados por el bienestar de unos hijos a los que no se quiere lastimar, unos hijos sumidos en una burbuja que no tarda en explotar.

La familia perfecta para todos los que nos conocen, juntos somos amenos con los que tratamos en nuestra vida social, risas y sonrisas que se terminan con la última visita que deja nuestro hogar, cuando se bajan los telones de esta frustrante obra teatral.

Vidas forjadas en apariencias ante una sociedad que solo en pareja las acepta, viviendo, como muchos lo hacen, el helado infierno de una vida sumida en la indiferencia.

Lalo Barker

infierno, Lalo Barker

Infierno

Vivo perdido desde que no tengo tus besos, sumido en el peor de los martirios, dejándome consumir por la falta de tu cielo, sumido en un mundo que ha dejado de rotar, detenido en el tiempo por la falta de tu cuerpo.

Las mieles que conmigo compartiste, han quedado como estigma en el fondo de mi ser, convirtiéndose en óxidos que no me dejan mover, pensar, un instante en una existencia que nunca fue, una fantasía sostenida por mi propia ilusión, generada por algo que realmente nunca existió.

Ahora aquí estoy, lamentando haberte conocido, sufriendo cada instante que pasé contigo, con heridas abiertas que no pueden cicatrizar, asombrado de cómo se puede convertir en un infierno, esta capacidad de amar, de en ti pensar, muerto en vida por no poder dejar de extrañar.

El destino a ti me llevó y de ti me alejó, en este tétrico juego de la vida, donde con los años… El tropezar duele cada vez más.

Lalo Barker

Lalo Barker, metamorfosis

Un ser desconocido…

Llora amargamente, encerrada en su cuarto, ha perdido a esa hija que tanto quiere, la que siempre llenó de cariño, la que en todo momento colmó de amor, siempre todas sus muestras de afecto eran bien correspondidas por su niña querida. Desde que murió su esposo siempre estuvieron juntas para todo, se acompañaron para emerger de un duelo que tanto las lastimó, su hija tenía cinco años cuando perdió a su padre, pero el dolor de perderlo fue superado por una madre que supo amarla más.

Pasaron algunos años, cuando la mamá pensó que estaban más unidas que nunca, fue que la perdió. La hermosa mariposa se ha convertido en oruga, esa dulce niña se ha transformado en una desconocida engreída, orgullosa, olvidando todo lo que su madre ha hecho por ella, lo que vivieron, lo que sufrieron.

Ahora se ha convertido en un ser desconocido, resultado de una metamorfosis que ha transformado su esencia, un cambio radical que muchos justifican con solo llamarlo… Adolescencia.

Lalo Barker

Lalo Barker, metamorfosis

Metamorfosis

Sentada en el sillón de su casa está perdida en el tiempo, navegando por Internet, tiene trece años, esta fascinada viendo las publicaciones de las maravillas de la vida, de cómo los días se vuelven noches, de cómo en las noches los niños se convierten en hombres, las niñas en madres, la pobreza en violencia, la necesidad en astucia, la avaricia en soledad, la riqueza en envidia, la felicidad en fantasía, el amor en sueños, la pasión en libretos, el hambre en desesperación, la lujuria en negocio, el sexo en algo obvio.

Ante la Metamorfosis de la vida, fastidiada ésta, de intentar encontrar, por encargo de la escuela, algo que le demuestre la magia que pueda tener, el que puedan emerger unas mariposas de unas orugas pelanas… Solo para vivir un par de semanas.

Lalo Barker