almohada, Gonzalo Arbex

Reflexiones nocturnas que me impiden dormir

No consigo dormir. Doy la vuelta a la almohada. ¡Este lado está más fresco! Es más agradable así. Hace tanto calor que no puedo dormir. Pero creo que no es el calor lo que me lo impide.
Giro la cabeza. Estoy tumbado de lado, buscando una posición cómoda, pero no la encuentro. Tengo la mente muy activa, demasiado. Quizás por eso no consigo dormir. Últimamente he tenido muchos fracasos, y eso me dificulta conciliar el sueño.
No sé por qué, todas las noches me acuerdo de mis inventos. Aún no le han gustado a nadie. Dicen que es por el silencio, me pongo a pensar y pensar… no es bueno.
Vuelvo a girar la almohada, ya está caliente por ambos lados. Es incómoda. Giro la cabeza, intentando sin éxito acomodarla. Sigo pensando en mis fracasos, mis malos inventos. Jamás debí inventar la cama de piedra.

Gonzalo Arbex

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Gonzalo Arbex, magia

Encontré magia

Nunca me gustaron los trucos de magia, me hacían sentir vulnerable. Si no los entendía, no me gustaban; y si los entendía, no me gustaban.

-Además -me decía siempre-, cualquiera sabe que la magia no existe, son solo trucos de estafadores.

Un día realicé un experimento curioso, siguiendo el consejo de un amigo mago: paré a un niño a la salida de un show, y le pregunté:

-¿Qué es lo que has visto?
-Magia -respondió, sin plantearse siquiera que se buscaba una respuesta más concreta.

Pero no era necesaria otra respuesta, con esa lo comprendí todo: no importaba cómo, si había algo capaz de hacer que un adulto volviese a ser niño, si había algo que maravillase tanto a la gente que hacía que olvidasen sus problemas, eso era magia.

Gonzalo Arbex