calabaza, Calcetín Rayado, Microficción

microficción #8: Decisiones

La calabaza se convirtió en un precioso carruaje donde Cenicienta nunca llegó a subir. Y, aún así, fue feliz.

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Calcetín Rayado, monos

Instants / Instantes

Aquella freda nit havia deixat les muntanyes i el poble coberts d’una neu que feia mal als ulls. De totes les xemeneies sortia fum i als carrers no hi havia ni una sola ànima viva.

Pare i fill feien l’últim glop d’aquell te deliciós que els hi havia preparat la mare.
– Joaneeeet! Afanya’t! Marxem abans que els cérvols decideixin anar a fer la migdiada. T’ensenyaré com funciona l’escopeta que t’han portat els Reis.

Caminant pel bosc silenciós de sobte senten sorolls a la copa d’un arbre. S’amaguen darrere d’uns arbustos i…
– Mira Joanet… …no pot ser… … són micos?!
El nen es desperta de cop: – Micos? Com mola! Això ho he de compartir a l’Instagram! -es treu un guant i busca a la butxaca.

El pare, bocabadat i pensatiu, encara no podia creure-ho… Que potser l’Antònia s’havia confòs d’herbes i havia preparat el te amb les que no tocaven?
Treu per fi el mòbil però…: – Merda! –els micos ja no hi eren.

Calcetín Rayado

A su vez, este relato es una propuesta para Relats Conjunts:

Traducción al castellano:

Aquella fría noche había dejado las montañas y el pueblo cubiertos con una nieve que hacía daño a los ojos. De todas las chimeneas salía humo y en las calles no había ni una sola alma viva.

Padre e hijo daban el último sorbo a aquel té delicioso que les había preparado la madre.  –¡Juanitooo! ¡Date prisa! Vámonos antes de que los ciervos decidan ir a echarse la siesta. Te enseñaré cómo funciona la escopeta que te han traído los Reyes.

Caminando por el bosque silencioso de repente oyen ruidos en la copa de un árbol. Se esconden detrás de unos arbustos y…:
-¡Mira Juanito!… … no puede ser… … ¿son monos?
El niño se despierta de golpe: -¿Monos? ¡Cómo mola! ¡Esto lo tengo que compartir en Instagram! –se quita un guante y busca en el bolsillo.

El padre, boquiabierto y pensativo, todavía no se lo podía creer… ¿Quizás Antonia se había confundido de hierbas y había preparado el té con las que no tocaban?
Saca por fin el móvil pero…: -¡Mierda! -los monos ya no estaban.