Adnil, cárcel

Un mundo maravilloso

Despierto. Estoy en una cárcel. Tras los barrotes puedo ver un mundo maravilloso lleno de luz y color.
“¿Quién me ha metido aquí?”
Siento desesperación. Grito auxilio “¡Por Dios, sacadme de aquí!”
Alguien se acerca. Me quedo sin respiración al ver mi propio rostro sonriente.
“Tú tienes la llave, sólo tienes que querer encontrarla.”
Siento un pinchazo en el pecho tras esas palabras, llevo mi mano al corazón y noto algo. Hay una llave colgando de mi cuello. “¿Ha estado ahí todo el tiempo?”
Fijo la mirada en la puerta. He tomado una decisión: voy a salir de aquí.
De repente mi otro yo aparece dentro de la celda, muy serio.
Doy un paso.
“¿Seguro que quieres salir?”
Otro paso.
“¿Crees que te mereces ese mundo?”
No dudo en seguir caminando.
“¡No serás capaz de ser feliz!”
Finalmente abro la puerta. Doy un último paso al frente. Siento la suave arena rozar mi pie descalzo. Un rayo de luz ilumina mi corazón. Soy libre.

Adnil

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Adnil, almohada

Conversaciones con la almohada

+ Hoy necesito hablar contigo almohada, no me siento bien…
– ¿Qué sientes? ¿Qué anhelas?
+ El deseo de que mi vida fuera diferente. Ansias de libertad y aventura. ¿Cómo sería mi vida si…?
– ¿Cómo te consuelas? ¿Cuál es tu escape?
+ Los sueños. Sueño despierto, sueño dormido. Imagino mi vida si…
– Tu inconsciente te muestra tus deseos más profundos. ¿Qué prefieres: sueño o realidad?
+ ¿Qué pregunta es esa? Prefiero los sueños pero no son reales.
– ¿Por qué los sueños?
+ Porque ahí puedo ser quién yo quiera ser.
– ¿Qué te impide serlo en la realidad?
+ Tan sólo son sueños…
– ¿Cómo sabes que la realidad es real y los sueños no lo son?
+ Me lo dicen mis sentidos.
– ¿No te mienten tus sentidos al tumbarte en esta cama y asegurarte que no estás en movimiento, mientras que sabes que en este preciso instante la Tierra está girando a casi 30 km/s alrededor del sol?
+ …
– ¿Hola?
+ ZzzZZzzz…

Adnil

Adnil, espejo

El elegido

Se miraba a los ojos pero no se reconocía en ellos. Veía una mirada congelada y cristalina sin expresión. La sangre chorreaba por la yema se sus dedos. ¿Quién era él? ¿Qué hacía en ese mundo? Le habían dicho que era el elegido, que su misión era la de salvar a los seres de ese planeta. ¿Cómo podría hacer eso si ni siquiera era capaz de salvarse a sí mismo de sus demonios? Ya nada tenía sentido…

De repente su reflejo comenzó a reírse de él tétricamente.

– ¿Tú? ¿El elegido? ¡No me hagas reír!

Le estaban venciendo… Cerró los ojos e invocó el recuerdo de su promesa a su pareja de vida en su lecho de muerte minutos antes.

¡Lucharía hasta el final! Inspiró profundamente y emergió de él el grito de guerra más estremecedor de su vida, haciendo explotar el espejo en mil pedazos. Salvaría ese mundo, ¡por ella!

Adnil

Adnil, nada

No siento nada

Nada… Nada era lo que sentía en aquel momento. Sentía un vacío inmenso en mi interior. Nada fuera de lo normal había ocurrido, pero algo dentro de mí se retorcía dando gritos de auxilio. Pero ¿quién, o qué? ¿Era mi mente, mi alma o quizás mi conciencia? No entendía aquella revolución interna. ¿Qué había ocurrido para sentirme de aquella manera repentinamente? Nada… Todo mis sueños se habían hecho realidad. Había recorrido sitios espectaculares y conocido gente espléndida. Había superado todas las “piedras” del camino. Entonces, ¿por qué no era feliz? Tenía que averiguarlo. ¡Meditación! – me dije. Cerré los ojos e intenté escuchar a mi voz interior. Entre inspiración y expiración me sentí extraño ya que hacía meses que no meditaba. Y fue entonces cuando me di cuenta… Me había dedicado a contarles a los demás lo genial que era mi vida, olvidándome así de vivirla y disfrutar de cada instante. Había dejado de existir en mi propia vida. Yo no era nada.

Adnil

Adnil, magia

Ojos de ilusión

Y con la foto de cuando era una niña, con lágrimas en los ojos, dormida me quedé. ¿Dónde estaba aquella niña sonriente y llena de luz? ¿Dónde estaba la ilusión que sus ojos transmitían?

En mi sueño la niña estaba en frente de mí. La pequeña sonreía con tanta fuerza que no pude hacer otra cosa que sonreír y abrazarla con todas mis fuerzas. A lo que ella me dijo al oído:
¿Ya no recuerdas la magia?

Y en ese abrazo todo vino a mi mente… Las hadas, los duendes, las sirenas… Lo imposible, creía en lo invisible, creía en la magia.

Adnil

Adnil, cielo

Ahora

Abro los ojos. Siento la sensación más extraña. Siento el “todo” y la “nada”. Intento notar mi cuerpo… ¡No está! ¡No existe! Sólo soy luz, pura energía. Siento una libertad y grandeza inagotables. Yo soy el “todo” y la “nada”. No existe dualidad ni separatismo. Siento la unidad del universo y yo soy parte de ella.

La claridad me inunda. Ahora entiendo el sentido de mi vida. Ahora veo la razón de mis errores y problemas.

“Todo lo necesario es inevitable, y todo lo inevitable es necesario.”

¡Ojalá hubiese disfrutado al máximo de cada instante y persona! ¡Ojalá hubiese sido capaz de ver la sincronicidad del universo en esas “casualidades” que le dieron forma a mi vida! Pero todo fue necesario e inevitable para llegar al ahora. Ahora estoy en el cielo. Ahora es lo único que existe.

Adnil

Adnil, invierno

El verdadero invierno

Yo siempre había concebido el invierno como una época de frío, nieve y vientos, acompañada por la cálida magia de la Navidad. Eso era lo que veían mis ojos y creían cierto.

Al crecer, la vida me dio la oportunidad de salir al mundo y darme cuenta de que no solamente era real lo que mis ojos veían. Años atrás nunca me hubiese imaginado un invierno sin Navidad, un invierno a treinta grados o incluso un invierno permanente. Esto me hizo reflexionar sobre la vida.

Todos tenemos una visión del mundo a causa de nuestra propia experiencia. Pero lo que es verdad para unos, es inconcebible para otros. No existe la verdad absoluta sobre algo, siempre dependerá desde el punto de vista que la persona lo mire. Lo que me recuerda a una frase que una vez leí: si cambias la forma de mirar las cosas, las cosas que miras cambian. Esto me hace pensar que todo lo que puedas imaginar es posible en esta vida.

Adnil