calabaza, Pablín, Relatos libres

Final feliz

– Rápido doctor; ¡no tiene pulso!
– Joder, a este me lo conozco, acaba de salir de la cárcel. Es uno de esos que les gusta zurrar a su esposa.
– ¡Claro! Ya sabía yo que me sonaba el careto. Yo creo que ya está muerto, no se esfuerce.
– ¿Está seguro comisario? Mire que si alguien nos ve nos la cargamos…
– Seguro, seguro. Esta escoria no merece que nadie le ayude. Venga, le invito a una copa.

Desde el callejón los vio salir. Con media sonrisa se acaricia sus amoratados brazos. El hijo de puta no la golpearía más gracias a que pudo coger a tiempo la calabaza para reventársela en la cabeza.

Pablín

Anuncios

¿Qué te ha parecido?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s