La ventana mágica

El correteo de mi sobrino me distrajo, iba de una habitación a otra.
Le grité desde el sofá: -¿qué haces?-, rápidamente cambió de habitación y me respondió:
-estoy dibujando-.
Me levanté y fui a verle. Realmente estaba dibujando en ese momento, aun así le dije: -te he visto que corrías por el pasillo, ¿por qué me engañas?-. -Dibujo lo que veo por la ventana-. Me mostró el dibujo con trazos de un niño, en él se veía un dinosaurio con una piña entre sus garras, estaba apoyado en una palmera cargada con piñas y cocos. Al lado tenía un perro amarillo y detrás una montaña con nubes de colores.
-Es Dino come piñas, se rasca contra el árbol para que caigan. Pero los cocos no le gustan y se los da al perro que es su amigo-.
Mi risa hizo que se pusiera rojo. -Es verdad!!-, me cogió de la mano, me llevó a la habitación y me puso frente la ventana.

Iván Gallego

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