Pepperoni bambino!

El día en el que Max iba a morir llegó escoltado de un sol inusualmente radiante para esa época del año.

Despertó cansado, más de lo normal, y se dispuso a ir al mercado a comprar los mejores ingredientes para sus pizzas, famosas por su buen gusto y su masa crujiente, una perfecta sinfonía para los sentidos. Pero el mal humor de Max todavía tenía más grande reputación.

Max era un cocinero italiano y amargado que desembarcó en la orilla opuesta del mar cuando era todavía demasiado joven. Empezó su negocio en un pequeño local y para no romper ningún tópico se dedicó al viejo y artesanal arte de cocinar pizza. Pero ese miércoles no pudo ver la puesta de ese agraciado sol que chispeaba sobre su cabeza. Su mal humor y su pasión por las pizzas le envenenaron cuando intentó engullir un pedazo de pizza mientras reprendía a su nuevo empleado por motivos que nadie entendía. Nadie pudo ni quiso salvarle.

Aida

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