Pescador de frustraciones

Frunció el ceño, acentuando aún más sus arrugas. Sus ojos eran poco más que dos pequeñas líneas alimentadas por la rabia. Y refunfuñaba, visto que no había nadie cerca para escuchar su amplio repertorio de insultos.

Tomó su pipa, inhaló con fuerza, y con más furia echó el humo por sus fosas nasales.

El viejo pescador no quitaba ojo al mar. Hoy también había decidido no darle pesca alguna. Décadas de dedicación para que le acabara traicionando de esa manera.

Ahora el mar prefería los yates, los cruceros y los turistas. Habían espantado la pesca. Pero el anciano volvía siempre, esperando el retorno de los peces. Sin éxito.

Oyó a alguien con acento alemán pedirle que les sacara una foto a él y a su novia.

El anciano sonrió.

No iba a acabar mal el día: se desahogaría y de paso la parejita aprendería unos buenos improperios españoles.

Carlos BG

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Carlos BG, mar. Guarda el enlace permanente.

¿Qué te ha parecido?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s