¿Tomamos un café?

Rutina de un héroe que se acaba al amanecer, cuando todo el mundo despierta lejos de las silenciosas sombras que se esconden detrás de trajeados zombis hambrientos.
Miradas que se cruzan mientras el café deja su aroma por la cocina, es el único que permanece allí más de media hora, mientras las vidas frenéticas pasan sin dejar huella, de puntillas y enchufadas para no quedarse sin batería.
Años desiertos, regalos en cada rincón y fechas señaladas, rosas rojas con notas copiadas de cualquier texto sin trasfondo.
Anillos que se escurren entre los dedos o quedan olvidados en baños de alejados bares. Tazas vacías de un café que parecía unir lo único que no se regalaban: su tiempo.

Rosa Cartón

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