La danza de la lluvia

Hombres, mujeres y niños, todos con el torso desnudo y llamativos adornos, salieron al patio central. Al ritmo de un monótono tambor, comenzó la danza con el objetivo de convocar a los dioses para que hicieran llegar la lluvia benefactora, sin la cual no había cosechas y el hambre llegaba como una niebla que lo envuelve todo.

Se adivinaban ya los colores del ocaso del sexcentésimo séptimo día seguido sin que una sola gota se precipitase desde la atmósfera. La danza se hizo mucho más viva, hasta alcanzar un compás casi frenético.

Los meteorólogos decían que durante la primera semana del nuevo año que entraba en unos días, 2056 ya, las probabilidades de que lloviese en Madrid aumentaban. Ojalá. Pero nunca estaba de más bailar un poco.

Miguel Antúnez López

Anuncios
Esta entrada fue publicada en atmósfera, Miguel Antúnez López. Guarda el enlace permanente.

¿Qué te ha parecido?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s