Naturaleza muerta

Tengo frío y mis piernas tiemblan. La atmósfera sombría y helada que le atrapó en esa oscura noche no era lo que esperaba de ese día. Nunca debí haber venido sola, nunca debí creerme capaz. El vaho que desprendía su aliento no le dejaba ver nada, no le dejaba avanzar, se sobreponía al frío y a la oscuridad de la noche. Ni una linterna, ni un silbato, nada… estoy perdida y nadie va a venir a buscarme. La luz de la luna no era suficiente para buscar un hueco entre esas enormes paredes donde poder refugiarse y el abismo estaba demasiado cerca como para arriesgarse dando un paso en falso. Sigo temblando. Quisiera poder estar en casa imaginando y escribiendo esto, pero no, es muy real. Sus piernas flaquearon y se desvaneció. Nunca pensó que la naturaleza, aquella que le inspiraba la vida, le jugara aquella mala pasada.

Calcetín Rayado

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2 respuestas a Naturaleza muerta

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