525 pesetas, cerillas y un paquete de Marlboro

Para aquel funcionario, darme mis cosas no era más que rutina, pero para mí era el primer contacto que tenía con mi vida anterior a la cárcel. Cogí mis cosas y salí directo a respirar el olor de la libertad, pero fuera solo olía a humo y polución.
Encendí un pitillo mientras miraba cómo había cambiado todo. Hacía veinticinco años, me llevaron por una carretera secundaria a una cárcel en mitad del campo. Ahora estaba en mitad de un polígono industrial atravesado por una gran autovía. Solo había una cosa en común, que allí no había nadie para acompañarme. Sin familia, sin amigos, sin contactos, sin dinero, era imposible que pudiera sobrevivir mucho tiempo ahí fuera.
Tal vez por eso decidí cruzar la carretera en ese momento. O quizá simplemente no vi el camión. No lo sé, a este lado todo es muy confuso.

Daniel de Castro

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2 respuestas a 525 pesetas, cerillas y un paquete de Marlboro

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  2. danikeral14 dijo:

    Se siente cada gota de desaliento del protagonista. Me ha encantado!

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