Juzgado de guardia

Sin y con sentido. O consentido. O cómo mierda lo dijeran en la sala. Todo sonaba igual de mal y con idéntica probabilidad le llevarían al mismo lugar pero en lo único en que podía pensar era en que le quedaban unas cervezas en la nevera, en el niño de la vecina chillando y en que había bebido demasiado, ese y el resto de días de su vida.
La cárcel no estaba tan mal, le vendía su abogado, comida, ejercicio, un trabajillo digno y sexo regular. Tanto con sentido como sin.
Era lo que merecía, no debería haber salido aquel día, no debería cogido la pistola y haber matado a esa gente, pero no importaba, le quedaban unas cervezas en la nevera.

xenaga

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