¿Desea restaurar el sistema a un estado anterior?

Despiertas lentamente, abriéndote paso hacia la consciencia como si estuvieras nadando en miel. Lo primero que notas es el dolor de espalda. Lo segundo es el frío. Y entonces todo lo demás.

No estás en ningún sitio que conozcas. Te sientas en el camastro y sientes la cara entumecida. Todo es blanco excepto los detalles verdes del suelo y las sábanas. Al principio imaginas que es un hospital, hasta que ves los barrotes y comprendes que estás en la cárcel.

Te levantas para llamar a alguien pero, a medio camino de la puerta, te cruzas con el espejo. El reflejo te detiene y no puedes evitar acercarte.

Niegas con la cabeza cuando descubres que tu pelo ha desaparecido por completo. El rostro que te devuelve la mirada es el de una versión tuya al menos veinte años mayor que ha huido de vuestra mente y te ha dejado el marrón.

ICMarja

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