Rock & Run

Hubo muchos problemas en la región para decidir dónde se establecería la prisión.
Ningún pueblo estaba dispuesto a albergar a la mayor población de delincuentes del reino y, por supuesto, en la capital del condado los nobles habían amenazado con retirar sus apoyos si se construía la cárcel dentro de los muros de la ciudad.
El Rey, como en muchas otras ocasiones, acudió a los archimagos, y estos le dieron la solución más lógica: si no podía haber un sitio concreto para la prisión, ésta tendría que moverse.
Así que aplicaron runas a las rocas, magia sobre la montaña, y levantaron de las entrañas de la tierra un gigante de piedra, hueco, como un castillo con piernas.
Y el gigante recorrió durante muchos años la campiña, de pueblo en pueblo, recogiendo a los criminales y guardándolos en su interior, llevando el mal lejos de la gente honrada, siempre en movimiento.

ICMarja

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