Una cárcel sin rejas

Burbuja, caparazón, aislamiento, defensa… distintas formas de construir nuestra propia cárcel. Con el pretexto de protegernos de ataques externos nos aislamos en nosotros mismos y en nuestra visión de la realidad.

Aislarse es un mecanismo de defensa adaptado a la actualidad y que empleamos porque simplemente no podemos devolver el golpe físicamente. Obligados a afrontar el dolor de una forma civilizada que en realidad nos destroza y nos hace ser cada vez más desconfiados porque asimilamos esa situación como traumática y aplicamos lo aprendido y sufrido a las posteriores situaciones. Este método de aprendizaje y el miedo que todos sentimos al dolor nos hace alejarnos de muchas situaciones y oportunidades que podrían ser maravillosas pero por las que tememos arriesgarnos y volver a sufrir.

De ahí esa cárcel sin rejas y esas personas que sin que te des cuenta llegan con una llave aparecida de la nada y te liberan de ti misma.

Murgi

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