Negación

—Cada día pareces más fría.
—Estoy cansada, Luis. Estoy muy cansada.
Sintiendo que el agotamiento le invadía, Luis asintió.
—Yo también, nena —susurró.
Se escuchó respirar un par de veces, despacio, y después suspirar aún más despacio.
—¿Qué nos ha pasado, Marta?
—La vida, cariño. Nos ha pasado por encima. Siempre es difícil.
Luis enterró el rostro en la almohada. Olía a ella, por supuesto, pero el olor parecía fuera de lugar, obligado a estar allí. El frasco de perfume se erguía en la mesita de noche, juzgándole inmisericorde.
—Levántate, Luis. Esto te está matando.
—No —murmuró él, convencido—. No estoy preparado.
—Tienes que hacerlo. Paso a paso.
—No sé por dónde empezar.
—Empieza por mí —dijo la almohada—. Luis, por favor, déjame ir.
Pero Luis abrazó la almohada con más fuerza, y lloró sobre ella, solo, como hacía cada día desde el accidente.

ICMarja

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