Tu almohada

Esta mañana me he despertado de nuevo abrazada a tu almohada. Mi cuerpo busca el tuyo en la inconsciencia de un sueño sin sueños, y confunde su esponjosidad con la flacidez de tu cuerpo orondo. Le atrae el aroma que emana la funda que lleva demasiado tiempo sin lavar, y mi mente me convence en esos oníricos momentos de que estás a mi lado. Y con el despertar, el horror del error, de que mi sudor pueda borrar el rastro que dejó el tuyo, al que tanto empeño pongo en conservar. Con un grito ahogado lo alejé de mí para después acercarlo de nuevo, con ansia pero sin manosearlo mucho. Me lo arrimé a la nariz, aspirando todo lo que pude, y me serenó comprobar que tu fragancia aún permanecía allí. Una segunda inspiración, más rastreadora, más concienzuda, me volvió de nuevo al infierno. ¿Percibía menos tu olor? ¿Te estaba perdiendo por segunda vez? ¿Cómo se para el paso del tiempo en una almohada?

Roselles

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2 respuestas a Tu almohada

  1. Roselles dijo:

    Gracias por publicarlo!

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