Recién casados

¿Alguna vez te has tirado a una vieja? Es asqueroso, con todo eso colgando… no podía soportarlo más. Por suerte ya era la última vez, esa noche acabaría con todo. Solo tenía que ponerle una almohada en la cara mientras dormía, esperar a que dejara de respirar y pensar en qué hacer con todo su dinero. En el cine parece muy fácil, ¿cómo iba a imaginar que se pondría a patalear? ¡Y qué fuerza! Una de sus piernecillas huesudas me dio en las pelotas y me hizo soltar la almohada.

Solo bajé la guardia un segundo, tiempo suficiente para que gritara como una loca. Para cuando quise darme cuenta, la habitación estaba llena de criados sujetándome hasta que llegara la policía. Estuve tan cerca…

¿Y tú qué haces aquí encerrado?

Daniel de Castro

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