Gemelas

Eran como dos gotas de agua, los movimientos que una hacía los repetía la otra con una coordinación digna de las mejores nadadoras de sincronizada. A Helena le había crecido un poco más el cabello que a Lola y cuando se ponían una enfrente de la otra el viento despeinaba más el de la primera, haciendo que parecieran un eco de la misma persona que se alejaba. Y quizás sí. Ese día Helena se adelantó, la peluquería o algo así. Lola iba un poco más retrasada, siempre le había gustado más dormir.
Eran como dos gotas de agua.
Por eso cuando la chica vio a su hermana tumbada en mitad de la carretera apenas irreconocible no se acercó corriendo a ella, se dejó caer en la acera y se encogió en la misma postura que había caído su hermana. Justo como si fuera su reverso en el espejo.

Xenaga

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