Superstición

El espejo estaba cerca de su mano, en el tocador.
Era afortunada. Demasiado. Todos la odiaban y señalaban con el dedo. Detestaba su perfecta vida. Quería ser normal, feliz, salir a la calle y ser uno más.
Lo cogió y se miró en él.
Había escuchado que, si se rompía, tendría siete años de mala suerte. ¿Acaso podría vivir sin tener éxito, sola, sin familia, arriesgarse a perder sus hijos, su marido, sus padres?
Quiso dejar el espejo con cuidado de nuevo en el tocador pero resbaló de sus manos. En una fracción de segundo todo podría cambiar. ¡No! ¡No quería! Era feliz así, con su trabajo, su vida, su familia, tenía amigos. Cerró los ojos deseando que no se rompiese.
Cuando los abrió, el espejo yacía en el suelo. Afortunadamente, intacto.

Charo Anadón

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Charo Anadón, espejo. Guarda el enlace permanente.

¿Qué te ha parecido?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s