Lucía fuera del espejo

Lucía conducía por la carretera comarcal. Su marido había vuelto a pegarle y las lágrimas inundaban sus ojos. Tras una curva, se deslumbró y cayó por un barranco. Cuando despertó, estaba rasguñada pero no sentía ningún dolor, sólo sed. En un arroyo bebió hasta saciarse, siguió la orilla hasta un puente, bajo el que distinguió un montón de chatarra y a tres hombres. Aceptó sentarse con ellos y se quedó en silencio mirando el agua turbia del arroyo. El mayor le construyó un refugio con cartones, que ella ocupó enseguida y se durmió.

Por la mañana fue con ellos al vertedero. Encontró un espejo y lo metió en el carro de supermercado. De vuelta bajo el puente, lo puso en su chabola para iluminar el interior. Se acostó temprano y durmió profundamente. La despertó un rayo de sol en el espejo. Entonces recordó…

Dejó el espejo en el montón de chatarra y volvió con sus compañeros al vertedero en busca de sus tesoros cotidianos.

Paco Murall

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