Eterna soledad

Tuve que morir para saber que estaba equivocado. Toda la vida rezando y allí no estaba San Pedro esperándome a las puertas del paraíso. Ni siquiera me moví del lugar, me quedé flotando junto a mis seres queridos. Poco a poco fueron olvidándose de mí y tuve que ver cómo envejecían y morían todos. Pero no se reunieron conmigo, seguí solo viendo cómo envejecían sus hijos, nietos y los hijos de sus nietos.

Con el tiempo he terminado comprendiendo por qué no vi a San Pedro ni las puertas del paraíso. Estoy en el infierno y ésta es mi condena.

Daniel de Castro

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Daniel de Castro, infierno. Guarda el enlace permanente.

¿Qué te ha parecido?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s