Su infierno

Cada mañana lo mismo, levantarse en una cama casi tan fría como su corazón deseando que un viraje del destino le cambiara la vida a mejor.

Deseaba salir de una existencia tan insípida y monótona que la convertía en una persona cuya única razón de existir era la pura inercia.

Vivía en una casa que detestaba, pagada por un trabajo que odiaba y cada mañana el espejo le devolvía una imagen que no reconocía.

Con la idea del suicidio permanentemente alojada en su cabeza pensaba que quizás de ese modo dejaría de sufrir por todo, si acababa con su vida un gran vacío llegaría, la paz que tanto anhelaba… el fin de su infierno.

Dicen que debemos tener cuidado con lo que deseamos pues, a veces, los deseos se cumplen…

Murgi

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