Crisálida

Se olvidó de cerrar la puerta, y ya el futuro dejó de ser la suma del pasado y presente. Presagios de oscuros momentos, llenos de soledad, de ojos rojos y tiempo que se escurre como agua entre las manos. Capas y capas de aislante, alrededor de su cuerpo y su mente, como crisálida suspendida, reposo agónico que desespera.

Pero se olvidó de cerrar la puerta a tiempo, a tiempo para olvidarse de él, de no verlo pasar y de no sentir como destruye todo lo que le rodea, a tiempo para dejar entrar suavemente una mano que tire de él, que encienda la luz dentro de su crisálida y que haga posible la gran ansiada metamorfosis, para convertirse en esa persona capaz de conseguir lo que se proponga, capaz de luchar y no rendirse aún cuando lo difícil nos rodea y nos aísla de la vida, esa que nos ha tocado vivir junto a las personas que siempre están ahí, aunque no las veamos.

Rosa Cartón

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