Metamorfosis en el andén

Una despedida en el andén. Un tren que se va. Un pasajero que se queda. Sentado. Triste. Solo.

A su lado, una chica con lágrimas en los ojos. Otra pasajera que se quedó.

No se hablan. No se tocan. Se miran y agachan las cabezas. Pasan los días, las lunas, los soles, los pasajeros, los trenes. Lloran. No se tocan. No se hablan. Se miran y agachan las cabezas. Y están allí. Están allí aunque no les veamos. Están allí porque les recordamos, porque no hay metamorfosis que cambie la historia. Ni el recuerdo. Y pasan los años, y los 11 de marzo siguen ahí. No se hablan. No se tocan. Se miran y agachan las cabezas.

Abejada

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