Que nada nos separe

Hay una frase de Pablo Neruda que ha sido el guión de toda mi vida. La primera vez que la usé fue al nacer, justo después de cortarme yo mismo el cordón umbilical.

  • Mamá, para que nada nos separe, que no nos una nada- Le decía con la mirada perdida en el infinito. Acto seguido quise salir del hospital a pie, pero mi madre me detuvo.

La frase no funcionó. Me dieron una “colleja” educativa, me metieron en un carricoche y me ataron con un cinturón.

De adulto aún sigo usando esta frase, y sí, me siguen dando “collejas”. La última, mi ex.

  • Cariño, para que nada nos separe, que no nos una nada.

¿Os podéis creer que dejó de hablarme? Dice que se lo podría haber dicho antes. No lo entiendo. Tan sólo tardé 4 años en decírselo… No entienden mi forma de decirles “te quiero”. Bueno, tampoco entiende que me haya liado con otra…

Abejada

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