Septiembre

Cerré los ojos y me concentré en mi respiración, poco a poco los pensamientos y los sonidos se iban apagando, cada vez más y más, hasta que llegó la nada.

Absorto en la quietud, se fue formando una imagen que terminó invadiendo todo. Era un lugar que no reconocía, pero también extrañamente familiar. La fresca brisa acariciaba mi piel, calmando la calidez del brillante sol, el aire tenía un peculiar acento a sal que traía mar. Un pequeño paraíso que inspiraba calma.

De repente, su voz. Me giré y ahí estaba. La misma sonrisa, la misma mirada. No había cambiado, aunque el tiempo ya se encargó de apagar el dolor. El aire cogió fuerza, las nubes tomaron posesión del cielo y pronto comenzaron a llorar.

La emoción me invadió, no me atrevía a moverme y tampoco respirar, no sea que todo desapareciera. Hace tanto tiempo que aquel septiembre se te me llevó de mi lado.

Iván Gallego

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