No siento nada

Nada… Nada era lo que sentía en aquel momento. Sentía un vacío inmenso en mi interior. Nada fuera de lo normal había ocurrido, pero algo dentro de mí se retorcía dando gritos de auxilio. Pero ¿quién, o qué? ¿Era mi mente, mi alma o quizás mi conciencia? No entendía aquella revolución interna. ¿Qué había ocurrido para sentirme de aquella manera repentinamente? Nada… Todo mis sueños se habían hecho realidad. Había recorrido sitios espectaculares y conocido gente espléndida. Había superado todas las “piedras” del camino. Entonces, ¿por qué no era feliz? Tenía que averiguarlo. ¡Meditación! – me dije. Cerré los ojos e intenté escuchar a mi voz interior. Entre inspiración y expiración me sentí extraño ya que hacía meses que no meditaba. Y fue entonces cuando me di cuenta… Me había dedicado a contarles a los demás lo genial que era mi vida, olvidándome así de vivirla y disfrutar de cada instante. Había dejado de existir en mi propia vida. Yo no era nada.

Adnil

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