Pongamos que hablo de vivir

Ella pasaba sus días pensando que, si volaba muy alto, allá en el cielo nadie podría hacerle daño.

El sol de cada día salía sin preguntar y la luna lo sucedía dando lugar a una oscuridad que se le antojaba eterna a aquella chica que veía su vida caer en una desoladora soledad y rutina lejos de todo y todos, allá en el cielo.

Hasta que un día, aburrida de su soledad, sin más comprendió que estar alejada del dolor implicaba estar alejada de sentir, de vivir. Y decidió cortar sus alas para bajar a la tierra y enfrentar aquello a lo que tanto temía, el amor.

Murgi

Anuncios
Esta entrada fue publicada en cielo, Murgi. Guarda el enlace permanente.

¿Qué te ha parecido?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s