Invierno

Eran las seis de la tarde. Primero el sonido del teléfono. Luego las palabras. Y, finalmente, el silencio. Un silencio limpio que dejaba todo tan claro como oscuro. Un silencio como banda sonora de imágenes que comenzaron a pasear sin orden por aquella habitación. Aquella primera sonrisa, cuando todo estaba por comenzar. Una tarde como esta, volviendo a casa después de amarte. Aquel paseo por el parque donde surgió la idea de tenerte en mi vida para siempre.

Todos los bares que nos gustan estaban cerrados. Tu piel de asfalto. Nuestra noche eterna. Eran las seis de la tarde y acababa de llegar el invierno.

Miguel Antúnez López

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